KRUGER como parte de su proyecto de Responsabilidad Social este año compartió la sonrisa y felicidad de 200 niños de seis comunidades andinas de escasos recursos donando una cantidad de víveres, ropa y juguetes.

Paúl Jiménez, actual colaborador de KRUGER y como líder de esta iniciativa, nos relató su experiencia y anécdotas vividas en esta travesía a través de la siguiente entrevista:

¿Cómo prestó Kruger apoyo a las comunidades?

“No nos imaginamos llegar con tantas cosas, recolectamos más víveres y más juguetes de lo que esperábamos. En las comunidades entregamos botas, pañales para los niños pequeños y las madres embarazadas; a los cabezas de familia se les dio los víveres y las madres se encargaron de recibir la ropa que se les donó a ellas y sus familias.”

¿Cuándo llegaste a la comunidad viste que ellos realmente necesitaban recibir esa clase de ayuda?

“Sí muchísimo. Había gente que no tenía zapatos, los niños estaban expuestos a pisar en cualquier clavo o insecto y cuando se percataban que les quedaba alguna talla de los zapatos que les obsequiamos sentían como haberse ganado la lotería. Incluso muchos de ellos nunca habían visto un par de zapatos nuevos enfundados. Para los padres fue una gran felicidad ver que sus hijos eran felices con las cosas que recibían.”

¿Qué comunidades recibieron apoyo?

“Salimos con algunos estudiantes de la Universidad Central y el viernes fuimos a Imantag y Pucalpa, dos horas para adentro de Atuntaqui, es un lugar frío en donde se dedican al cultivo de choclos y tomate de árbol. Nos esperaban temprano y cuando llegamos nos pusimos a jugar con los niños; luego hicimos la entrega de los regalos y finalmente almorzamos con los padres de familia y algunos profesores.

El viernes en la tarde sacamos todo lo que trajimos de las donaciones en los buses destinados para entregar en las otras cuatro comunidades: Urbina, El Milagro, Santa Marianita e Imbiola que se encuentra camino a San Lorenzo. Fuimos escoltados por la Policía de Imantag y también con los patrulleros de Lita.”

¿Cómo describes la experiencia  de ayudar a los que más necesitan?

“Haber apoyado a 6 comunidades es realmente fuerte. Tuvimos dos días para distribuir tantos regalos y parecía no alcanzarnos el tiempo. En una ocasión tuve que manejar disfrazado de payaso para ganar tiempo y así no tener que sacarme y volver a poner el disfraz. Me quedé sin garganta de tanto jugar con los niños pero en todo eso no hay como expresar en palabras la alegría que uno siente de colaborar y ser parte de esto.”

¿Qué mensaje tienes para los que tienen el deseo de ayudar y aún no han podido hacerlo?

“Donar ya es muchísimo pero al acompañarnos a entregar estas donaciones es recibir un regalo que no tiene comparación y que realmente cambia la vida.”

Muchas gracias Paúl por representarnos un año más en la entrega de estas donaciones y por transmitirnos la felicidad que uno siente al hacerlo.​​​