Personas son más felices en actividades participativas que con aumento de sueldo, dice científico.

Ser feliz es la llave maestra para que las personas sean más productivas en la sociedad y alcancen el progreso individual. Esta es la teoría que dará a conocer este martes el científico Mathew Killingsworth, invitado al país por Diageo para exponer su propuesta ‘Rastrea tu felicidad’, que implica llegar al éxito desde la perspectiva de una nueva teoría del desarrollo económico.

Según Killingsworth, durante mucho tiempo la felicidad estuvo en el centro de la economía, porque se pensaba que la proporcionaba el dinero. “Hoy todo se puede comprar y esto no necesariamente hace más feliz a las personas”.

No obstante, pese a haber establecido que el dinero no es lo determinante, pero sí es un pequeño componente para llegar a logros que proporcionan felicidad, en el transcurso de la investigación halló que la felicidad es medible, pues los deseos individuales por satisfacer son similares: relaciones profundas con gente que a uno le gusta, trabajo con altos ingresos para adquirir cosas materiales como carro, casa, vacaciones, entre otros.

Medir la felicidad, según Killingsworth, sirve para identificar los episodios que a las personas les proporcionan más alegría. De esta manera se podrán reproducir esas circunstancias y llevarlas a los contextos productivos, como el lugar de trabajo.

Para el investigador, doctorado en la Universidad de Harvard, a través de la utilización de números, asignó distintos niveles de felicidad y registró lo que hacían las personas cuando se sentían felices.

Es así como, explicó Killingsworth, en la investigación observó que las personas obtienen un punto de felicidad cuando les triplican su sueldo, mientras que relacionarse con otros en una actividad participativa que les produce satisfacción personal, proporcionaba más de 10 puntos.

“Es una relación logarítmica. Se necesita obtener nueve veces un aumento salarial para lograr la felicidad que proporciona un contexto social en el que se puede ser colaborativo y creativo”.

Para Killingsworth, una limitación para llegar a la felicidad es divagar y quedarse pegado a las preocupaciones. “Lo bueno es que se está volviendo claro qué es lo que la gente debe hacer para tener felicidad. No siempre significa que es fácil hacerlo”.

Desde la perspectiva de la investigación, los Estados y las empresas deben entrar en un nuevo paradigma que tenga en cuenta que proporcionar felicidad genera más productividad.

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Fuente:El Tiempo