Por Radamés Larrazábal / Prensa

En el mundo, de los diez países más desarrollados tecnológicamente 5 son latinoamericanos con economías orientadas a la eficiencia y los recursos, sin embargo falta por hacer. Todo apunta a un cambio de modelos de producción y al procesamiento de materias primas como alternativa para el progreso.

“La innovación es fundamental para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Por eso es esencial el seguimiento de la inversión en investigación y desarrollo en conocimiento, tecnología y pensamiento, que impulsa la innovación en los países”. – Silvia Montoya Directora del Instituto de Estadística de la UNESCO.

China invierte anualmente 230 mil millones de dólares en tecnología, inversión superada en el mundo sólo por Estados Unidos cuyo presupuesto para este rubro va en el orden de los 400 mil millones. Pero ¿cuánto representa eso en términos de inversión del PIB?

Según los datos del Instituto, en el mundo entero sólo seis países han logrado superar el objetivo de invertir el 3% del PIB en desarrollo e investigación:

  • Corea del Sur (4,3%)
  • Israel (4,1%)
  • Japón (3,6%)
  • Dinamarca, Finlandia y Suecia (3,1%)
  • Austria, Alemania y Suiza (debajo del 3%) igual que Estados Unidos, país cuya inversión en Investigación y Desarrollo representa el 30% de la inversión mundial.

¿Dónde está América Latina en esta carrera hacia la modernización tecnológica?

Para ubicar en este mapa de inversión a América Latina debemos mirar a Brasil, cuya inversión en investigación y desarrollo supera a duras penas el 1% del PIB, siendo el único en ostentar esa cifra.

El experto en economía y catedrático de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, Javier Ferraría, publicaría en días recientes un análisis en el cual señala 3 razones para la comparativamente muy pobre inversión de América Latina en tecnología.

Según este investigador, el sector agroindustrial no llega aún a la tecnología del siglo XXI. En la mayoría de los países de la región se favorecen tecnologías de producción desfasadas debido a que todavía son consideradas más eficientes que las modernas, y el mercado de servicio sigue monopolizado a favor de los proveedores, por lo cual en ocasiones (caso Uber) la oposición al cambio tecnológico se mimetiza con los sinsabores de los intereses políticos.

Pero para hacernos una idea más próxima al problema, una herramienta llamada “Connectivity Scorecard”, diseñada en la Escuela de Negocios de Londres para medir los avances tecnológicos, así como su utilidad en el desarrollo social y su habilitación al público, discrimina dos objetivos en el desarrollo de actividades innovadoras: economías orientadas a la innovación y economías orientadas a la eficiencia y los recursos.

Llama la atención que en el rubro “economías orientadas a la innovación” no clasifica ningún país latinoamericano, mientras en “economías orientadas a la eficiencia y los recursos” figuran 5 países latinoamericanos entre los 10 clasificados: Chile, Argentina, Brasil, México y Colombia, en el cual Chile ocupa el tercer lugar del ranking.

En América Latina la economía de la innovación debe estar orientada a la eficiencia de los recursos Clic para tuitear

La situación luce compleja, pero fácil de discernir. Es necesario cambiar primero los modelos de producción y sólo hasta entonces se podrá comenzar una verdadera modernización tecnológica. Y esto no debe significar, por ejemplo, el abandono de la producción de materia prima, tan común en nuestros países; sino avanzar en la diversificación de las economías procesando, también, estas riquezas naturales; apoyando más la competencia en mercados internacionales y generando más empleo, tanto directo como indirecto.

¿Cómo se identifica a un país tecnológicamente desarrollado?

A modo de referencia, lo que califica a otros países como tecnológicamente desarrollados no es solo que están constantemente sacando al mercado productos nuevos que, además, integran paulatinamente a su vida cotidiana, a la medicina, a la educación, a las artes, a la defensa, la investigación científica, etc.; sino que lo implementan en sus servicios públicos, en el urbanismo, en sectores como la gobernanza, los negocios, el transporte y las comunicaciones, entre otros. Hacia allá debe ir América Latina. 

Únete a la economía de la innovación por medio de la Transformación Digital

Imagen: Freepik