¿A qué nos referimos con interoperabilidad?

Al enfrentar un desarrollo, un punto fundamental a considerar desde muy temprano es cuál será su límite o interfaz, sea un sistema, un API sobre la nube, un servicio, un componente o una biblioteca, debemos delimitar por qué mecanismo se recibirá las solicitudes de los usuarios y por cuál le se entregará los resultados. Del mismo modo, un sistema parte de un contrato con diversos elementos que brindarán facilidades, por ejemplo, de conectividad a red o de manejo de bases de datos. Hablar de interoperabilidad significa que en cada uno de dichos puntos, en cada una de las interfaces, el intercambio de datos se realice de forma tal que evite imponer dependencia en algún paquete específico, en los designios de algún producto que a futuro pudiera –de cierto modo– mantener como rehén sea al usuario final, al desarrollador o a la entidad que requirió del desarrollo en cuestión.

En palabras del Grupo de Trabajo para la Interoperabilidad, de la Asociación Francófona de Usuarios de Software Libre:
“La interoperabilidad es la capacidad que tiene un producto o un sistema, cuyas interfaces son totalmente conocidas, para funcionar con otros productos o sistemas existentes o futuros y eso sin restricción de acceso o de implementación.”

La interoperabilidad se define en 5 sesiones:

  • Interoperabilidad – Definición del concepto global.
  • Interoperabilidad organizacional – Homologar criterios y procedimientos entre distintas dependencias
  • Interoperabilidad semántica – Un manejo estandarizado del significado de los diversos conceptos.
  • Interoperabilidad técnica – A las especificaciones técnicas que garantizan que los componentes tecnológicos de los sistemas de información están preparados para interactuar de manera conjunta.
  • Neutralidad tecnológica – Busca que cada dependencia pueda elegir los programas y mecanismos más adecuados para su desarrollo sin que se favorezca o penalice a ninguno por criterios más allá de los puramente técnicos.

Las múltiples facetas de la interoperabilidad
Hablar de interoperabilidad no se limita a permitir que usuarios con configuraciones diversas puedan usar los sistemas de gobierno, como lo mencionamos en el primer apartado, parte importante de la interoperabilidad se refiere a cómo facilitar el intercambio de información entre entidades del mismo gobierno, a la creación de modelos estandarizados (la ya citada interoperabilidad semántica) con los que puedan representarse e intercambiarse datos acerca de las estructuras más comúnmente encontradas y repetidas, las cuales posiblemente faciliten que paulatinamente se vaya creando, en vez de una colección de sistemas que conforman al e-gobierno, una nube de información con un mínimo de duplicación de información.

¿Y cómo elegir entre tantos estándares disponibles? ¿Qué formatos, protocolos y lenguajes son los más adecuados? ¿Cómo podemos determinar cuál es un estándar abierto? Este es un tema que da para largas discusiones, y motivo de los diferentes foros referidos. Si nos basamos en lo que dice el Proyecto de Acuerdo al respecto, tenemos que los estándares abiertos deberán tener, como mínimo, las características siguientes:

  • Disponibilidad.
  • Que los derechos de autor estén disponibles, libres de regalías y condiciones.
  • Maduros.
  • Internacionalmente aceptados.
  • De fácil distribución.
  • Con amplio soporte en el mercado.

El sólo hecho de reducir la cantidad de datos redundantes ya por sí sólo lo valdría. Agregando a que esto reducirá fuertemente la dependencia de proveedores únicos y de la permanencia en el mercado de productos específicos, fomentando el crecimiento de una verdadera industria de desarrollo de software.

Fuente: SG Buzz