Una de las cuestiones más importantes que deben afrontar las organizaciones del siglo XXI es sin duda eso que llamamos la Gestión del Cambio

Por Gestión del Cambio debemos entender: la transformación de la estrategia, los procesos, la tecnología y las personas para reorientar la organización al logro de sus objetivos, maximizar su desempeño y asegurar el mejoramiento continuo en un ambiente de negocios siempre cambiante.

Una de estas premisas, la transformación de las personas, es sin duda para mi de las más interesantes y por desgracia más complejas. Hemos visto como en muchos casos las empresas han hecho esfuerzos por adaptarse a las nuevas tecnologías, han intentado redefinir sus objetivos según la nueva situación, han intentado transformar su estrategia, pero se han olvidado de lo más importante; se han olvidado de la Gestión de Personas, es decir, de la Gestión del Talento.

Gestión efectiva del Talento

Los motores de esa Gestión del Cambio deben ser los directivos y los dirigentes de las empresas; eso que ahora llamamos CEO (Director Ejecutivo).

Podríamos comparar los estados de las organizaciones en el momento actual con las tres fases del desarrollo del cerebro humano. El cerebro está formado por varias zonas diferentes que evolucionaron en distintas épocas. Cuando en el cerebro de nuestros antepasados crecía una nueva zona, generalmente la naturaleza no desechaba las antiguas; en vez de ello, las retenía, formándose la sección más reciente encima de ellas. Así distinguimos el cerebro reptiliano, del cerebro límbico y del neocortex.

De esta forma creo que la Gestión del Cambio en las empresas, está ligado a la zona del cerebro que utilicen sus CEOS en la Gestión de su empresa y de sus empleados.(Gestión del Talento).

Aquellos CEOS que hagan prevalecer a la hora de gestionar su empresa y a sus empleados el cerebro reptiliano, que es el más primitivo, es el que facilita las actividades en forma de estímulo-respuesta; su capacidad para el aprendizaje es escasa, casi inapreciable, es la parte más antigua del cerebro y se desarrolló hace unos 500 millones de años.Este cerebro no está en capacidad de pensar, ni de sentir; su función es la de actuar, cuando el estado del organismo así lo demanda.Es el impulso por la supervivencia: comer, beber, temperatura corporal, sexo, territorialidad . Es un cerebro funcional, territorial, responsable de conservar la vida. Por decirlo de alguna forma rápida en este primer cerebro es una herencia de los períodos cavernarios, donde la supervivencia era lo esencial.

¿Qué empresa conseguirán estos CEOS? pues aquellas que no tienen por lo tanto capacidad para el aprendizaje, no valoran la capacidad de pensar y de sentir de sus empleados ( no utilizan la Inteligencia Emocional) Solo buscan lo funcional, lo práctico, solo piensan en sobrevivir de la forma que sea; y por lo general su única forma de supervivencia es despedir empleados. ¿Resultado de esa empresa? Condenada a desaparecer.

Aquellos CEOS que hagan prevalecer el segundo cerebro,el que corresponde al sistema límbico, propio de los mamíferos; es el cerebro que permite procesos como el aprendizaje, la memoria y la expresión emocional; puede afirmarse que este cerebro posee la característica de incorporar al presente  lo ocurrido en el pasado. Su función principal es la de controlar la vida emotiva, lo cual incluye los sentimientos, el dolor y el placer. Puede ser considerado como el cerebro afectivo, el que energiza la conducta para el logro de las metas -motivación-. Este segundo cerebro, es el que permite sentir.

¿Qué empresas conseguirán estos CEOS? aquellas empresas que tienen capacidad de aprendizaje, que han introducido en sus relaciones con sus empleados la Inteligencia Emocional, que creen en la formación y en la motivación de sus trabajadores; el diagnóstico de estas empresas es sin duda mucho mejor que el anterior, pero no les bastará con eso para sobrevivir, tendrán que dar un paso más y para ello sus CEOS tendrán que utilizar la tercera fase de desarrollo del cerebro humano que es el neocortex, que es el que permite anticipar, incluir en el presente, no sólo el pasado sino también el futuro. Caracterizado también por hacer posible otras actividades como el desarrollo del sentido del humor, formas complejas de comunicación y la actividad simbólica.

Estas últimas son y serán aquellas empresas que sobrevivan: aquellas que tengan una correcta visión del futuro, aquellas que promuevan una comunicación en todas direcciones entre lideres y empleados, aquellas que tengan la capacidad para entender la actividad simbólica de cada momento, y en este momento que vivimos, los CEOS y sus organizaciones deben entender que una parte de esa actividad simbólica actual es la implementación del entorno 2.0 dentro de sus organizaciones y la preparación de sus directivos y empleados en el mundo de las nuevas tecnologías como una parte más de esa Gestión del Cambio y de la Gestión del Talento.

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Fuente: IMF