Analizando la innovación en grandes, medianas y pequeñas empresas y en startups nos hemos encontrado muchas situaciones diferentes, pero hay algunos patrones que empiezan a repetirse. Uno de ellos es el miedo y el recelo que muchos directores de innovación despiertan entres sus compañeros. Han pasado de ser los incomprendidos, los frikis, a que sus propuestas sean vistas como la clave del futuro, pero también como una amenaza para otros departamentos. Por eso creo que hay que fijar algunas pautas para evitar el freno de la innovación en las grandes empresas y, en consecuencia, su desarrollo futuro y me atrevería a decir también que presente.

1. Innovación controlada por presidencia. De la misma forma que un área tan delicada como la comunicación siempre depende del máximo responsable, innovación debe reportar lo más directamente que sea posible al presidente. El sentimiento de miedo y amenaza, en los proyectos y en el propio empleo que genera hoy la innovación está provocando que muchas áreas puedan cortocircuitar buenas propuestas. La visión global, de futuro y la capacidad de mando deben estar al servicio de la innovación para tomar decisiones estratégicas.

2. Objetivo empresarial, no personal. Recientemente he escuchado narrar la escena de un alto ejecutivo que al ser alentado por propuestas de innovación se limitó a decir que eso le afectaría a su sucesor. La avanzada edad del directivo -y probablemente algunos bonus sobre los que se sentaban sus posaderas- eran un freno para admitir un proyecto porque prevalecía su interés personal sobre el conjunto de la empresa y sus empleados.

3. Aliarse antes que comprar. Es más interesante crear alianzas con firmas innovadoras -externalizar parte de la innovación- que comprar una startup y someterla a la burocracia de una gran empresa. Hay múltiples ejemplos ya de cómo tras ser adquiridas han dejado de innovar. Estamos en la economía colaborativa.

4. Intraemprendimiento y fallos. Hay que crear un cauce par dar vía libre al intraemprendimiento. Muchos empleados se presentan a la competencia con ideas para crear una startup porque en su empresa no pueden o no les compensan como emprendedores, a lo sumo como empleados. Además, hay que permitir el error, dar segundas y terceras oportunidades, alguien con espíritu innovador lo volverá a intentar.

5. Plan de adaptación. El temor a perder el empleo en algunos departamentos es una cuestión de defensa. Apostar por una innovación debe llevar parejo un plan para establecer mecanismos de adaptación de la plantilla, de lo contrario difícilmente triunfará.

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Fuente:El Mundo